Es importante que nos demos cuenta de la fragilidad de una vida que dependa del éxito de la popularidad y del poder.
Jesús vino a anunciarnos que una identidad basada en el éxito, en la popularidad y el poder es una falsa identidad: es una ilusión. Jesús dice alto y fuerte: No seáis lo que el mundo hace de vosotros, sino hijos de Dios.

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